Caza con arco
Creo yo que no hay que ser ingeniero ni Premio Nobel para suponer, o para aseverar con toda rotundidad, que la mejor forma de aprender algo es preguntar a quien o quienes saben de ese algo, al menos hasta que se descubra un método más efectivo.
El futuro de cualquier forma de caza, disciplina ésta siempre en el punto de mira de una sociedad urbana, con escasa o nula relación con el medio natural que la rodea, depende completamente de la actitud que los cazadores mantengamos hacia nuestro deporte y hacia quienes no lo practican, por no mencionar a las piezas que se supone son nuestro objetivo, dignas, desde luego, del mayor respeto. No tendríamos razón de ser sin ellas; no cabría explicación alguna para nuestra particular visión de la arquería sin bosques plenos de fantasmas de pasos lentos y taimados, sin pelo y pluma, sin ojos avizores y orejas tiesas.
Competencias de caza con arco
En resumidas cuentas, el desarrollo y progreso de las actividades cinegéticas descansan directamente sobre el nivel de educación de sus practicantes.Si hablamos de la caza con arco, disciplina joven en nuestro país, estamos viviendo el momento ideal para evitar de raíz el problema que supondría una hipotética falta de educación -entendida en sentido lato- entre nuestros arqueros cazadores que, afortunadamente, van siendo más cada día.
Tal aserto ha llevado a la AEC-CA, delegada en España de la IBEF (International Bowhunter Educa-tion Foundation) a impartir el cursillo IBEF entre los socios de sus clubes miembros. Hace ya cinco años, el Club Cazarco, por entonces ostentando para España la delegación antes aludida, ya celebró cuatro cursillos dirigidos a sus socios; en la actualidad, ya es momento de abrir el interesante caudal de conocimientos que supone el curso IBEF a todos los compañeros integrados en la estructura de la AECCA, según se reconoce en sus propios estatutos.
Siguiendo esta línea de actuación, celebramos, durante el fin de semana comprendido entre los días 24, 25 y 26 del mes de Noviembre, el curso correspondiente a la quinta promoción de arqueros cazadores en España. En esta ocasión, y para nosotros, esta reunión de amigúeles deseosos de aprender cosas nuevas sobre su deporte, y de compartir las ya sabidas, tenía un carácter peculiar. Concretamente, se trataba del primer curso impartido para miembros de AECCA, no solamente para los socios de Cazarco, lo que hizo venir hasta Madrid nada menos que a compañeros de dos clubes catalanes, que militan con nosotros.