Historia de las competencias de arco y flecha

Las primeras noticias que tenemos de nuestro deporte en Barcelona, proceden de un club excursionista, que preciosamente en estos días cumple el cincuenta aniversario de su fundación, "L'Associació Excursionista d'Etnografia i Folklore".
Según los datos que obran en nuestro poder, corría el año 1947, cuando en una acampada organizada por esta entidad deportiva, estando los socios preparando diversas actividades para diversión, apareció alguien con un arco y decidieron hacer unas pruebas entre los asistentes. Uno de ellos era Eugenio Santos, apasionado por toda clase de deportes, especialmente los de aire libre. Hizo tres o cuatro impactos y desde ese día despertó su interés por este deporte.
Por su parte, A.E.E.F., siguió fomentando la afición por el arco entre sus socios, llegando a cuajar de tal manera que el dos y tres de Agosto de ese mismo año se celebró el primer concurso en España, aprovechando para tal fecha "El Día del Socio", junto a otras actividades deportivas, en la finca "La Font de Banye-res" en la localidad de Centelles.
Se presentaron para esta competición 30 arqueros, siendo los más destacados;
Historia de las competencias de arco y flecha en España
Coincidía por entonces el estreno en España de la película de la Warner Bros. "Robin de los Bosques", que tuvo un gran impacto entre nosotros. Recordamos que la misma Warner patrocinó algunos concursos celebrados en aquellas fechas, junto a una empresa de deportes, Hermes S.L., entre ellos, el "Campeonato del Valles" y el "Segundo Concurso de Tiro con Arco" en Septiembre de 1948.
Eugenio Santos, a partir de estos primeros contactos que tuvo con el tiro con arco, empezó a indagar entre asociaciones dedicadas a este deporte en el extranjero, con las que intercambió correspondencia, y una vez asesorado debidamente, fundó en el año 1949, junto con un grupo de amigos aficionados. El Club de Arqueros de Cataluña, el primer club dedicado exclusivamente a este deporte.
Los fundadores junto a Eugenio Santos, fueron: Miguel Blanch, Ramón Marti, Enrique Latorre, Mario LLansola y su hermano, Benito Vela y Paul Breysse.
Según creemos recordar, al poco tiempo se incorporó otro grupo de aficionados entre los que se encontraban los hermanos Ferrín, Rafael Arenas, Enrique Tarrago, las hermanas Boladeras, Lolita Guasch, Marina Velazquez, Juan Cluet, Maruja Beltrán y varios más que no recuerdo, entre los que me encontraba yo.
Ante la imposibilidad de tener un campo apropiado para las tiradas, algunos de nosotros nos integramos en el Club de Funcionarios de la Diputación de Barcelona, para poder tirar en un solar situado en la calle Urgel, casi esquina a la Diagonal, gracias a las gestiones de Mariano LLobet, funcionario de la misma y destacado arquero.
En aquellos primeros tiempos, las mayores dificultades con las que tropezábamos eran, en primer lugar un completo desconocimiento técnico, con falta de toda clase de medios y dificultad en la adquisición de cualquier material, por lo que teníamos que adaptarnos con lo que había en ese momento. Todavía recuerdo en el taller de Enrique Tarrago, nos reuníamos para confeccionar cuerdas para arco con cuerdas metálicas de piano, a base de hacer las gazas con soldadura. Todavía en 1952 llevé a los Campeonatos del Mundo de Bruselas mi Seefab con cuerdas metálicas para asombro de los demás arqueros.
Pronto se empezaron a movilizar las casas comerciales e iniciaron la construcción de arcos siguiendo algunos de ellos la técnica de fabricación de los sbis a base de laminados de madera encolados, algunos de ellos sin encolar, estilo ballestin. Los primeros en movilizarse fueron los Hermes, Roig, In-dian, Puig y Learme. Yo todavía conservo un Roig desmontable de aquellos tiempos. Posteriormente aparecieron los arcos ingleses y suecos de acero. Si malo era conseguir arcos, peor era hacerse con flechas, que al principio eran de madera y de completa artesanía.
Es obligado resaltar la forma de entender el deporte entonces, cómo se vivía y en ocasiones cómo se sufría. Con qué ánimo se abordaban los problemas que iban apareciendo y sobre todo, recuerdo la amistad y convivencia que existía. Poco tiempo tuve la oportunidad de convivir en tan entrañable ambiente, debido a tener que ausentarme de España por razones laborales que, pero sigo manteniendo después de tantos años estas viejas amistades.
No puedo evitar transcribir un párrafo que en su día recibí de Paul Breysse que refleja la dedicación y el laborioso trabajo de los primeros tiempos y la atención dedicada por las autoridades de aquellas fechas.