Rafting, canoa y kayac de mar
En Tinalandia, a orillas del río Toachi, los equipos recobraron sus fuerzas en el último punto de asistencias, hidratándose, comiendo algo caliente, cambiando de ropa y tomando el equipo de rafting: chaleco salvavidas, remos, casco, abrigo y víveres para enfrentarse a la ultima etapa del Raid. Después de atravesar por un estrecho cañón y una tirolesa sobre el río, los equipos abordaron sus balsas e iniciaron los deportes acuaticos que comenzaba con el descenso por las furiosas aguas blancas del Toachi.
Este río tiene rápidos clase III, y para cruzar alguno de ellos, se requiere un nivel técnico bastante avanzado. La etapa de navegación en río y mar se iniciaba a las 6:00 AM y finalizaba a las 6:00 PM. Por cuestiones de seguridad no se podía navegar de noche, ya que las afiladas rocas que hay a lo largo de la ruta representaban un peligro latente en condiciones de baja visibilidad. Abordo de sus balsas, los equipos se internaron en el país de los curanderos. |
Esta región de la costa ecuatoriana (y principalmente el poblado de Santo Domingo de los Colorados) es bien conocida por sus brujos y curanderos, quienes haciendo honor al nombre de su pueblo, llevan el pelo pintado de rojo y poseen el secreto de curar con las plantas.
Después de realizar deportes acuaticos por 60 kilómetros en balsa y canoa en las aguas embravecidas de los ríos Toachi y Blanco, los aventureros subieron a sus kayacs de mar e iniciaron la ultima etapa ( 55 kilómetros ), que pasaba por el pueblo de Esmeraldas y finalizaba en las playas de Same en el lujoso Hotel Casablanca. |
Como verdaderos náufragos, el equipo Salomón Presidio arribó a la meta final.
Llevaban dos días sin probar bocado, con el rostro quemado por el sol y con la vista y mente perdidas en algún lugar del Ecuador, felices de haber acabado esta dura expedición en 9 días, 7 horas y 50 minutos.
A muchos les parecieron nueve años, y los rasgos de la batalla contra la naturaleza y la resistencia hecha añicos, se dibujaban en cada gesto de los competidores, esta sensación es una de las tantas que siente el hombre que realiza deportes acuaticos. |