Dietas para Deportistas

Dietas para Deportistas

Para ganar los partidos de tenis lo haces golpe tras golpe.

Para ganar la batalla en contra de los alimentos con alto contenido de grasa, lo tendrás que hacer de la misma manera.

Vinagre en lugar de aderezo de queso; salsa picante por mantequilla; y vegetales hervidos en vez de un manjar.

La estrategia que se debe de emplear en las dietas para deportistas y en la lucha contra la grasa, es olvidándote de las calorías altas en grasa y sustituirlas por calorías de carbohidratos.

Cuando consumes grasa, el proceso metabólico quema sólo el tres por ciento de esas calorías antes de que comiencen a añadirse, en una capa más de recubrimiento, a la llanta de refacción que tienes alrededor de tu cintura. Pero cuando consumes carbohidratos provenientes de diversos granos, frutas y vegetales, tu metabolismo consume cerca del 23 por ciento de las calorías antes de que estén preparadas para convertirse en grasa. Con un poco de suerte, cualquier exceso de calorías que consumas será eliminado gracias a tus actividades diarias, antes de transformarse en grasa en tu cuerpo para toda la vida.

Tener una educación alimenticia
Es un rasgo familiar. No hay tiempo para preparar el cereal con avena y ni tampoco el jugo de naranja para el desayuno, así que mejor conseguiste una galleta rebosante de malvavisco en la oficina. Más tarde, tienes un tremendo antojo de una pechuga de pollo a la parrilla, pero el tiempo pasa muy rápido, así que te engolosinaste con un panquecito con relleno cremosito en tu escritorio.

Después de estar hambriento durante todo el día, tu apetito se vuelve el de un cocodrilo cuando llegas a casa. Atacas por sorpresa el refrigerador y la mitad de la despensa, junto con el bote de helado de crema con sabor a nuez que estaba en el congelador.

Eso es lo que se le conoce como una forma de alimentación fuera de control. Aquí, el objetivo es frenar tu apetito antes de que se convierta en una fuerza voraz, insaciable, y tengas la sensación de estar muerto de hambre. El siguiente paso es perder el control y comer demasiado. Así que planea con tiempo, ése es el gran mensaje; mantente preparado siempre. Alimentarse por la mañana simplemente con un vaso de jugo de fruta fresca y cereal alto en fibra, servido con leche baja en calorías o descremada, ayudará a combatir la grasa durante el transcurso del día.

Aprende sobre las dietas para Deportistas

Come un desayuno sustancioso

Este desayuno es muy completo, lo que te ayudará a que estés menos tentado a dirigirte hacia la máquina expendedora de frituras o comer de más a la hora del almuerzo o la comida. Además, te puede ayudar a quemar calorías más rápido. Diversos investigadores han descubierto que las personas que no desayunan, queman cinco por ciento menos calorías que aquellas que comen tres o más alimentos al día.

Come más veces

Lo ideal es no estar por más de cuatro o cinco horas sin un alimento en el estómago. Esto previene de que sientas un gran vacío y que en la más mínima oportunidad, te engullas una pizza grande entera como si fuera una botana en la mitad de la tarde, afirma el doctor Horacio Ramírez, especialista en dietas para deportistas.

Llena "el tanque" más temprano
En lugar de que consumas tu comida fuerte a mitad de la tarde, trata de hacerla un poco más temprano. Algunas veces, lo que el hombre necesita hacer es comer más en la primera mitad del día y menos en la segunda. En la primera, te encuentras despabilado, despierto y en total actividad quemando calorías. Por la tarde, la actividad disminuye y por ende, la quema de calorías también", agrega Ramírez.

Practica el control de porciones
Para mantener las raciones hacia abajo, haz lo mismo que los granjeros: pon tu confianza en las plantas y hortalizas y reserva sólo un pequeño pedazo para las vacas.

"La mejor manera de equilibrar las porciones es que le des preferencia a los vegetales y féculas y te limites un poco en la carne y los guisados", sugiere Ramírez.

Hazlo rápido y escaso
Cuando estás hambriento y devoras pasteles, hamburguesas y todo tipo de dulces y golosinas, estos parecen tan fáciles de conseguir que se lanzan sobre tus manos. Pero la conocida comida rápida no tiene por qué ser comida chatarra. Aquí te brindamos algunas ideas saludables para cuando tengas mucha prisa de comer.

• Llévalas a todos lados Las frutas secas, como pasas, dátiles y albaricoques son perfectas para el hombre que vive de prisa.

Cuentan con una alta concentración de calorías; además, contienen vitaminas y minerales. Es muy recomendable tener una bolsa de ellas en el cajón del escritorio.

• Toma una pieza de pan Si de plano no tienes tiempo para desayunar, toma una pieza de pan al salir de tu casa.

Su tamaño es pequeño y no es necesario que sea tostado. Una mejor opción es que adquieras los socorridos beagles americanos, que vienen en una surtida variedad de sabores para que no te aburras. De hecho, este tipo de pan está libre de grasas. Y te proporcionan un valor nutricional bastante amplio.

• Mejor opta por las ensaladas
Muchos de los restaurantes de comida rápida ofrecen ahora barras de ensaladas; así es que puedes comer grandes platones con ensalada para que formen parte de tu rutina diaria. Inclínate por los vegetales de color más oscuro, los cuales tienen más nutrientes. Agrega un poco de aderezo bajo en grasa, y descarta los croutons (pedazos de pan tostado). En la carrera contra la eliminación de grasa, estarás a varios kilómetros adelante de los tipos que se quedan pidiendo hamburguesas dobles con queso y su respectiva dotación grande de papas fritas.

Alimentos más delgados
Adquirir una forma de vida más "delgada" depende principalmente en reemplazar un alimento por un sustituto bajo en grasa y calorías. Algunas veces las opciones son claras, aun cuando cambias los huevos con tocino por un pedazo de pan tostado con mermelada. Más comúnmente, lo que se hace es un decremento en el contenido de grasa pequeños cambios que aligeran el contenido, como eliminar cierto porcentaje de grasas en la leche entera, por ejemplo.

En los últimos años, la industria alimenticia ha tratado realmente de cambiar sus productos para insertar en ellos las recomendaciones "bajo en grasas y calorías". Muchos de estos productos en la actualidad proveen una alternativa baja en grasa, no necesariamente total y ciento por ciento baja en grasa, pero en definitiva más baja que lo normal.

Una buena regla general es siempre conseguir alimentos "naturales", en oposición a los altamente procesados.
También querrás repensar acerca de la preparación y presentación de la comida. ¿Cuál es el problema de poner a hervir los vegetales, si los vas a sumergir en una alberca de mantequilla antes de servirlos? Necesitas poner atención a la cantidad de grasa total que le agregas a la comida antes de llevarla a la mesa. Para eliminar la grasa de tus alimentos, enseguida te presentamos una serie de consejos.

• Conoce las semillas En vez de llenarte el estómago con carne roja los cinco días de la semana, da un giro para conseguir una buena fuente de proteína. Tres cuartas partes de una taza de habas, por ejemplo, contiene siete gramos de proteínas. La misma cantidad, pero de chícharos, tiene más proteína que un solo huevo, aunque sin contar la grasa. Así como utilizas estas distintas semillas como un guisado independiente, también pueden ser combinadas con tus recetas favoritas. En lugar de usar el clásico tipo de carne para preparar lasaña, por ejemplo, haz el sustituto con garbanzo preparado, guisado y molido.

• Elimina los aceites y mantequillas Mientras que las típicas recetas para hacer pasteles necesitan grandes cantidades de mantequilla o aceite, bien puedes sustituir estos ingredientes por cremas libres de grasa, en las mismas proporciones, sin tener que alterar los sabores o la textura de los alimentos.

• Desecha las salsas pesadas ¿Quién dijo que las salsas blancas bloquean tus arterias? Haz a un lado las espesas salsas con crema como ingrediente principal, mejor prueba con queso tipo cottage, que está libre de calorías y grasas; sirve una porción en el procesador de alimentos y agrega un poco de leche descremada. Luego agrega aros de cebollas, ajos y albahaca.

• Aderezos no tan espesos Cuando estés preparando aderezo para ensaladas, desecha un tercio del aceite y sustitúyelo por agua.
El sabor y la textura cambiarán muy poco, y estarás eliminando el 33 por ciento de la grasa.

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