El servicio de voleibol

El servicio de voleibol

Nos referimos a un servicio en el voleibol playero. Cuando viajes a la playa este fin de año, en franca huida de las presiones y fríos de la ciudad, es esencial tener un arma para impresionar a las mujeres

Nos referimos a un servicio en el voleibol playero. Cuando viajes a la playa este fin de año, en franca huida de las presiones y fríos de la ciudad, es esencial tener un arma para impresionar a las mujeres. El arma, en esta ocasión, es una proeza de­portiva. El voleibol de playa es la forma más efectiva y entretenida de mantener­te en forma en las vacaciones, con la ventaja de que se practica sobre las cáli­das arenas y con vista al mar, y no en los confines sudorosos y apretados del gim­nasio del hotel.

Sin embargo, el punto clave para obtener la ventaja en este deporte consiste en un movi­miento que casi nadie domina: el servicio. Ha­cerlo con la potencia y colocación necesarias puede garantizar un punto fácil para tu equi­po. Así que recluta a una bella mujer en bikini que quiera participar como tu pareja, colócate los lentes de sol y pon a temblar al adversario con esta secuencia de saque infalible.

Como hacer bien el servicio de voleibol

Aproximación.

Colócate a un par de metros detrás de la línea de fondo, tomando la pelota con ambas manos a la altura de tu cintura. Toma cuatro pasos cortos hacía adelante, agazapado en espera del salto explosivo que necesitas dar para adquirir un ángulo de tiro óptimo.

Lanzamiento.

Al dar el cuarto paso, lan­za la pelota hacia arriba con la mano derecha (o con la izquierda, si eres zurdo, como nuestro modelo en la foto), de manera que ésta se eleve a unos dos metros por encima de tu ca­beza y a medio metro por delante de ti, apro­ximadamente.

Salto.

Lanza ambos brazos hacia atrás e in­mediatamente impúlsalos hacia arriba, resorteando con las piernas. Piensa en ese peculiar movimiento que hacía Superman en sus pelí­culas al levantar el vuelo, e imítalo.

Mídela.

Prepara el brazo con el que vas a golpear la pelota, colocándolo por detrás de tu ­cabeza en un ángulo de 90 grados, mantenien­do la palma de la mano abierta. Al mismo tiem­po, intenta apuntar tu brazo libre hacía donde se encuentra la pelota. Sí tienes la cadencia co­rrecta, el momento en el que te preparas a dar el golpe es cuando la pelota ha terminado su as­censo y apenas comienza a tomar una trayecto­ria descendente. Mantén la espalda arqueada.

Golpéala!

Lanza tu mano con todas tus fuerzas hacia adelante, golpeando la pelota en su mitad superior. De manera simultánea, tu brazo libre debe proyectarse hacia abajo, creando un efecto donde transfieres la fuerza a la mano del golpe. Una vez ¡mpactada la pelota, dirige el brazo de impacto en línea recta hacia donde quieres que caiga tu dispa­ro. Este movimiento te permitirá crear una lí­nea de tiro en tu mente, facilitando una bue­na puntería.

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